El subte es un mundo aparte. En un universo increíble y deslumbrante como Rio de Janeiro, allá abajo la vida se transforma. Cambian los sonidos, la orientación, el olor, la gravedad, los colores, el tiempo y el espacio. Y nadie puede evitar entrar en esa nueva dimensión sin demostrarlo en la cara, en las formas, en la manera de posar.
En el subte (extra)
Del martes, 10 de febrero de 2009
El subte es un mundo aparte. En un universo increíble y deslumbrante como Rio de Janeiro, allá abajo la vida se transforma. Cambian los sonidos, la orientación, el olor, la gravedad, los colores, el tiempo y el espacio. Y nadie puede evitar entrar en esa nueva dimensión sin demostrarlo en la cara, en las formas, en la manera de posar.
El Cristo de las sombrillas
Del lunes, 9 de febrero de 2009
Allá arriba, en el Corcovado, todo pierde proporción. La gente se empequeñece, el Cristo se agiganta, y basta dar dos pasos para descubrir un gigante disminuido, el Pão de Açúcar inmenso, las calles ínfimas, los pájaros superdesarrollados, el mundo pequeñísimo. Por un instante, el Cristo Redentor fue capaz de guarecerse del sol inclemente bajo las sombrillas. O casi.
El ícono en los ojos
Del domingo, 8 de febrero de 2009
(foto: Claudia, por supuesto)
Asomados a Rio
Del sábado, 7 de febrero de 2009
Parecen hormigas inquietas, desesperadas por mirar un poco más de cerca a Rio de Janeiro. Siempre tuve la sensación de que la gente en el Corcovado y la Ciudad Maravillosa allá abajo son dos fotos en una.
Allá vamos
Del viernes, 6 de febrero de 2009
Rio late allá abajo, 713 metros más abajo. Todos se alborotan ahí nomás, treinta metros más abajo de su mirada, buscando la enésima foto del hombre más famoso de Brasil. Pero él continúa imperturbable, transmitiendo serenidad en su gesto, señalando hacia el futuro. Ya se irán todos y quedarán solamente el morro, las nubes y el Cristo, esperando otra sesión de fotos.
El Cristo en su nube
Del jueves, 5 de febrero de 2009
¿Cuántas maneras distintas existen de retratar al Cristo Redentor? Obstinado en su pose, de brazos abiertos sobre Guanabara, las nubes pasan y él sigue allí, firme, incansable, posando para las fotos.
La luna y la flor de la luz
Del miércoles, 4 de febrero de 2009
Quiso el capricho del destino que fuese en Rio, pero podría haber ocurrido en cualquier lugar del mundo. Quiso el capricho del destino que me fijara en la luna, asomando de día, floreciendo por sobre un "capullo" de luz.
Playa de todos
Del martes, 3 de febrero de 2009
Deportistas incansables juegan al vóley. Alguien mira la pelota ir y venir. Dos garotas comparten un chop y su compañero de cervezas viste una vieja camiseta de San Lorenzo. Otro pasa trotando por la arena. Un grupo de samba toca a cambio de algunas monedas. Todos disfrutan de la Princesinha do Mar, Copacabana, la playa de todos.
Reflejos y algodones (tarjeta postal)
Del lunes, 2 de febrero de 2009
Esta foto tiene un magnetismo extraño: el cielo podría ser el suelo. Y los rayos de sol atraviesan las nubes y trazan pinceladas.
Algodones sobre el mar
Del domingo, 1 de febrero de 2009
Las nubes dibujan caprichosas formas en torno al morro Dois Irmãos. Todos quieren su foto. Un rato más tarde van a celebrar la puesta del sol.
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